Siempre he estado convencida de que la forma en la que somos capaces de enfocarnos y ver nuestra vida nos ayuda o nos limita dependiendo de si los mensajes que nos enviamos son positivos o negativos.
Quiero compartir contigo este vídeo sobre Masaru Emoto que realizó una serie de experimentos con agua congelada para ver cómo cristalizaba dependiendo de los estímulos a los que se le sometía. Descubrió que cuando el agua es expuesta a mensajes negativos, los cristales no se formaban o tenían unas formas amorfas o con unas estructuras realmente desagradables. Por el contrario, si ésta era sometida a pensamientos positivos o de gratitud formaba hermosos cristales.
Si los pensamientos pueden inducir a crear o modificar unas moléculas de agua, y pensando que estamos formados por un 90% de agua ¿puedes imaginar de qué somos capaces de lograr introduciendo pensamientos positivos en nuestras vidas?





















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