Deja De Escuchar A Los Falsos Profetas

Escrito por sábado, agosto 24, 2013

No sé tú, pero yo estoy harta de dejarme guiar por falsos profetas que me predicen todo lo malo que me va a suceder, desde el cariño; que si hago esto o aquello me voy a estrellar y me voy a quedar sin nada; que me meten miedo y me presentan los peores escenarios que me pueden suceder para que me quede dónde estoy.

En ocasiones, hago oídos sordos a estos buenos intencionados profetas y saco los pies del tiesto. Me atrevo, me pongo en marcha, y he descubierto que estaban equivocados.

No te voy a decir que todo lo que me he atrevido a hacer ha salido maravilloso, no, para nada, de hecho he tenido fracasos estrepitosos y he tenido que escuchar la famosa frase “Eso ya te lo dije yo”, pero lo que sí puedo afirmar es que, aunque el resultado no haya sido el que yo esperaba,me ha servido para aprender, para convencerme de que ese no era camino y que debía cambiar cosas para lograr lo que yo quería.

Y ahora llega lo bueno, otras veces, contra todo pronóstico y los peores escenarios que me podían pintar, he salido triunfante, victoriosa, con más fuerza por haberlo logrado, feliz y satisfecha por haberme atrevido.

Y como me gustan mucho las historias, aquí va ni que pintada la fábula de la ranita sorda, pues voy a compartirla contigo. No sé si la habrás leído pero déjame que te la recuerde…

Un grupo de ranas viajaba por el bosque, cuando de repente dos de ellas cayeron en un pozo profundo.

Las demás se reunieron alrededor del agujero y, cuando vieron lo hondo que era, les dijeron a las caídas que, para efectos prácticos debían darse por muertas.

Sin embargo, ellas seguían tratando de salir del hoyo con todas sus fuerzas. Las otras les decían que esos esfuerzos serían inútiles.

Finalmente, una de las ranas atendió a lo que las demás decían, se dio por vencida, y murió. La otra, continuó saltando con todas sus fuerzas esforzándose todo lo que le era posible.

La multitud de ranitas no dejaban de gritarle que era inútil pero la rana seguía saltando, cada vez con más fuerza, hasta que finalmente salió del hoyo.

Al salir, las otras le preguntaron – ¿No escuchabas lo que te decíamos?-

La ranita les explicó que era sorda, y que pensó que todas la estaban animando desde el borde a esforzarse más y más para salir del hoyo.

Mi consejo: cuando creas que has de hacer algo, hazlo, luego evaluarás si ha sido un éxito o un fracaso(mejorable o aprendizaje), pero en cualquier caso te habrás permitido entrar en acción; algo que una gran parte de la gente que te rodea no hace, y eso, sin duda, mi querido amigo, mi querida amiga, te pone en el camino del éxito.

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