Tú Decides Cómo Vivir Cada Día De Este Nuevo Año

Escrito por sábado, enero 3, 2015

12 campanadas de un reloj dieron el comienzo de este nuevo año. En España es tradicional acompañar este paso con las 12 uvas de la suerte. Con independencia de cuál sea tu forma de entrar en el año nuevo, tú eres el actor o la actriz protagonista de cómo se va escribir cada página de este 2015.

Tu agenda, en este momento, tiene muy poco espacio ocupado o está en blancoTú tienes el poder de escribir cómo quieres que sea este año para ti. Tú eres el protagonista de tu vida y decides qué cosas quieres que te sucedan.

Puede que ahora esté viviendo el mejor momento de tu vida, haz que siga siendo así.

Si por el contrario estás viviendo momentos difíciles, tienes que salir de ahí. Puede que pienses que no se puede hacer nada, que son los demás lo que te están produciendo esa situación difícil, que son otros los que tienen la responsabilidad de lo que está pasando. Nada más lejos de la realidad. No permitas que otros decidan cómo es tu vida, tú eres el protagonista, y por tanto tú decides cómo quieres vivirla, qué quieres que suceda y para qué estás en este mundo.

Es probable que no me creas y que sigas pensando que son otros los que tienen la culpa, que tú ya haces bastante con subsistir. Déjame que te cuente una historia que leí hace tiempo, no recuerdo de quién es, pero me parece muy buena y creo que ilustra claramente lo que te comento…

Imagina esta situación…

Una familia está terminando de desayunar antes de que cada uno se vaya a sus obligaciones. De repente el hijo pequeño, sin darse cuenta y por estar jugueteando, derrama una taza de café y mancha la camisa de su padre. Éste se enfada mucho y regaña al niño de forma severa. Se vuelve a su mujer y la critica por haber colocado tan cerca la taza de café y se enzarzan en una discusión acalorada. Gritando se va a cambiar de camisa. 

Cuando regresa a la cocina se encuentra a su hijo demasiado ocupado llorando y sin haber terminado el desayuno, más gritos, y a su mujer saliendo rápido para el trabajo porque llega tarde, y lo peor de todo, el niño ha perdido el autobús de la escuela.

Siguen los gritos, las riñas, ahora todos están realmente enfadados y con una actitud de pocos amigos.

Al padre no le queda otra que llevar al niño al colegio, pero como él también llega tarde al trabajo, conduce muy deprisa y se salta un semáforo. Debido a esta infracción un policía le para y le pone una multa.

El niño llega al colegio y sale corriendo sin despedirse y muy triste por toda esta situación.

Finalmente, el padre llega a la oficina, cabreado, tarde y con una multa de tráfico. Cuando llega a su mesa cae en la cuenta de que con todo lo que ha pasado se le ha olvidado el maletín con un informe imprescindible para su trabajo de hoy. Ha de volver a casa por él.

Su día ha sido terrible, todo ha ido de mal en peor, y con un humor de mil demonios. 

Cuando llega a casa por la noche la situación tampoco es mucho mejor. Encuentra a su mujer enfadada y a su hijo triste y abatido.

¿Cuál es el balance del día? Un día horrible para todos y un ambiente familiar de pena.

Pero ¿qué fue lo que provocó este mal día para todos?

  • ¿El café lo causó?
  • ¿El hijo o la madre lo causó?
  • ¿El policía lo causó?
  • ¿El padre lo causó?
  • ¿El dejarse el maletín lo causo?

Creo que lo ves claro, lo que lo causó todo fue la actitud del padre que provocó toda esta reacción en cadena. El padre no tenía control sobre lo que pasó con el café. Sin embargo, la forma en cómo reaccionó fue lo que causó su mal día.

¿Se podría haber hecho algo diferente para que esto no sucediera? Bien, volvamos a revivir otra vez la escena con algún cambio.

El café salpica al padre. Su hijo está a punto de llorar esperando la bronca. El padre se controla y le dice: – “No pasa nada cariño, esto se lava, pero pon más atención y cuidado la próxima vez” -.

Va a su habitación, se cambia de camisa, y toma su maletín. Cuando sale por la puerta ve a su hijo tomando el autobús del colegio, lo despide con la mano y ve la gran sonrisa y el beso que le tira su hijo.

Su mujer se despide con un beso y él sale para su trabajo tranquilo y relajado.

Cuando vuelven todos a casa, la paz y la armonía reinan en casa.

¿Sigues pensando que tú no eres el protagonista de tu vida? ¿De que tú no tienes nada que ver en lo que te sucede?

Yo pienso que tú tienes el poder de decidir cómo quieres que sea tu día y ahora tienes un montón de días por delante para disfrutarlos y escribir tu historia como mejor te parezca, ¡TÚ DECIDES!

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