El efecto luna de miel en tu negocio

Escrito por jueves, junio 22, 2017

Efecto luna de miel ¿Qué tiene que ver esto con el mundo de los negocios? Sigue leyendo verás cómo tiene mucho sentido.

Cuando empezamos un negocio, una de las claves principales es que te apasione lo que haces. Esto es fundamental para superar cualquier contratiempo que nos podamos encontrar en el comienzo. Pero según evoluciona tu negocio también podrás tirar de esa pasión para seguir en conexión y enganchada o enganchado a tu misión.

Esa pasión es la que te hace estar enamorada o enamorado del trabajo diario, de tus clientes, de entregar lo mejor de ti, tu mejor versión, para ayudarles a estas personas lograr lo que ellas quieren.

Pero a veces esta pasión, ese estar enamorada o enamorado, decae y se va diluyendo la ilusión inicial. Hemos de reconquistar y conquistar día a día esa sensación de que nos encanta lo que hacemos y para quiénes lo hacemos. Esto se consigue fortaleciendo y avivando la llama.

¿Y cómo avivamos la llama?

Haciendo a diario un trabajo personal que nos permita estar con un nivel de vibración alto, una motivación elevada, y en donde trabajemos nuestra confianza y seguridad en que lo que estamos haciendo lo hacemos bien y aporta buenos beneficios a nuestros clientes, ya sean económicos o emocionales.

Además hemos de reciclarnos profesionalmente para estar actualizado y vayamos adquiriendo nuevas habilidades, talentos y técnicas que hagan que nuestros negocios funcionen mejor y prestemos un mejor servicio o dedicación a nuestros clientes.

Y para trabajar esto podemos recurrir a leer libros que nos inspiren, y también asistir a conferencias, cursos, o formaciones que: actualicen nuestros conocimientos, nos empoderen, nos muestren un mejor camino, conocer una nueva técnica o herramienta,…

Y aquí es donde aparece el efecto luna de miel. Bruce H. Lipton, en su libro el “Efecto Luna De Miel. El Arte De Crear El Paraíso En La Tierra”, lo define como “un estado de bendición, pasión, energía y salud que resulta de un enorme amor. Tu vida es tan hermosa que estás impaciente por levantarte y empezar un nuevo día, por agradecerle al universo el hecho de estar vivo”.

¿Qué sucede cuando lees un libro que te inspira o asistes a una buena formación que te muestra un mejor camino o eleva tu energía? Pues que sales motivada/o para la acción, con mucha energía y preparada/o para hacer todo lo necesario para lograr aquello que deseas.

Es el efecto luna de miel… Te encanta, lo quieres probar todo, haces los cambios necesarios para lograr todo aquello que has aprendido. Te levantas cada mañana con la ilusión de seguir haciendo e incorporando.

Pero ese entusiasmo, si no lo fomentas, si no lo reconquistas cada día, se va perdiendo poco a poco. Empiezan a aparecer los problemas cotidianos: temas urgentísimos, reuniones, llamadas de teléfono, bandejas de correos electrónicos saturadas, personas que te dicen que eso no va a funcionar,… y la llama se va apagando. Se empieza a desvanecerse el efecto de mejora, de transformación, y de logro.

Poco a poco, sin apenas darnos cuenta, volvemos a entrar en el bucle de la ansiedad, del estrés que tanto nos perjudica, olvidando, o dejando a medias, todo lo aprendido.

Para que esto no suceda, mi propuesta es, que sigas tu plan y subida/o en el efecto luna de miel. Súbete al carro del entusiasmo y el afán de mejora continua. Sigue con el plan trazado (te sugiero que apliques el método ACE que yo practico), y ponte metas intermedias que te permitan medir los logros que vas consiguiendo. No hay mejor motivador que ir verificando lo que vas logrando. Los éxitos motivan, elevan la energía y te ayudan a seguir en acción.

Si empiezan a aparecer las dificultades o las cosas no salen como tenías previsto: evalúa y sigue aplicando lo aprendido. A veces, el éxito, está a la vuelta de la esquina… Persevera y vencerás.

Y por supuesto, celebra todos los días tus éxitos, por pequeños que tú creas que sean.

¿Te ha pasado a ti también qué después de una formación lo pones en marcha de inmediato y luego vas perdiendo fuerza? ¿O no aplicas lo aprendido, y después de un tiempo sientes que has perdido la oportunidad de aplicarlo?

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