Qué hacer cuando te piden opinión: Feedback con MIMO

Escrito por miércoles, mayo 23, 2018

Feedback efectivo es aportar tu opinión sin entrar a juzgar. Cuando opines, te invito a que lo hagas con MIMO.

Habrá muchas situaciones en las que te pedirán o tendrás que dar tu opinión: clientes, amigos, colaboradores, grupos de trabajo, familiares,… Incluso para ti, el autoanalizar lo que has hecho te será de mucha utilidad ¿Y qué tal hacerlo con mimo y aportando valor?

Cuando hemos de opinar sobre alguien o algo, debemos plantearnos si de verdad estamos aportando valor a la persona a la que se lo estamos ofreciendo, o por el contrario no le va a servir de nada.

Suele ser habitual el decir frases ambiguas, que no dicen mucho, y por supuesto, tampoco invitan a la mejora. No sé si reconocerás alguna de ellas como: ha estado bien, no estado mal, se podría mejorar, hay cosas que no me han gustado mucho, ha habido momentos en los que me perdía, etc., etc.

Muchas de estas frases suelen ser utilizadas para cumplir ante la pregunta de qué te ha parecido esto o aquello, pero desde luego no contribuyen a la mejorar y a realizar los cambios necesarios para que la próxima vez salga mejor.

Cuidado también de la famosa frase “crítica constructiva” con las que entras/entran directamente a descalificar todo lo que has hecho mal sin valorar lo que ha estado bien.

Hoy quiero compartir contigo un método de ofrecer feedback, feedback con MIMO, que aprendí de mi maestro y mentor, Miguel Ángel Romero, que me pareció magistral.

Es una forma de ofrecer un feedback efectivo y se convertirá en una estupenda herramienta de trabajo. Darás tu opinión sincera sobre aquello sobre lo que debes opinar: evaluar y supervisar el trabajo de un cliente, tu experiencia en una formación, un evento, o cualquier otro aspecto de tu trabajo o tu vida. Y como te decía al inicio, para autoevaluarte, y también para que otros te lo puedan dar a ti de una forma excelente, positiva, y lo más importante, para que te sirva y puedas mejorar.

Lo más común cuando pides opinión a alguna persona sobre qué le ha parecido algo que has hecho, es que lo haga de forma ambigua, no te aporte ningún valor, y lo peor de todo, que sólo se fije en todo aquello que has hecho mal.

Por eso, y para que aprendas a cómo dar un feedback efectivo o enseñar a otros para que te lo den a ti, es que utilices del método MIMO, una forma de opinar, aportar valor y decirlo con MIMO.

¿En qué consiste el método MIMO para dar feedback?

Pues consiste en dar tu opinión de una forma que aportes valor, permitas mejorar a la persona que se lo estás ofreciendo, y algo que yo considero muy importante, con cariño y con mimo, lo que sin duda le vendrá fenomenal y no generará ninguna posición de defensa u hostilidad hacia lo que le estás contando.

“Si has de darme feedback, por favor, que ser veraz, concreto y, sobre todo, útil. Si lo que pretendes es quedarte a gusto tú, por mí, te lo puedes ahorrar.” (Miguel Ángel Romero)

El acrónimo MIMO está formado por cuatro fases fundamentales para dar feedback: Mantener, Incorporar, Mejorar, y Omitir.

A continuación te expongo cada uno de los pasos desarrollados por Miguel Ángel:

MANTENER

Se trata de ofrecer en primer lugar aquello que aporta valor, que ya está bien como está y, por tanto, merece ser preservado en posteriores actuaciones o situaciones. Además ofrece un punto de partida estable desde el logro para nuevos aprendizajes o retos.

INCORPORAR

En este caso, se pretende reflejar aquellos aspectos que no han estado presentes sobre lo que estás opinando y que si se hubieran incluido aportarían valor al resultado. Esto ayuda a que se pueda incorporar en futuro. Por ejemplo, estabas muy seria cuando hablabas, hubiera estado genial que hubieras sonreído más en tu conversación. Eso transmite calidez y te ayuda a sintonizar mejor con la persona.

MEJORAR

Aquí se hace referencia a situaciones que sí han estado presentes, y pueden ser valiosas, y que son susceptibles de modificar o cambiar, bien en su cantidad, frecuencia o en su calidad, para poder aportar un mayor valor al resultado. Por ejemplo, hizo preguntas a un cliente en una entrevista de venta (lo cual es adecuado en sí mismo), pero sólo hizo dos (pocas) y además muy abiertas y genéricas, y sólo al principio (calidad y frecuencia).

OMITIR

Para finalizar se hace referencia a comportamientos que han estado presentes y que sin embargo no han aportado valor al resultado perseguido, por lo que conviene eliminarlos u omitirlos para futuras actuaciones. Por ejemplo: descolgar el teléfono en mitad de una conversación de evaluación del desempeño de un colaborador, con un cliente,…

Ahora conoces un método excepcional para dar feedback y que este sea efectivo y útil. Si quieres profundizar más, te invito a veas Feedback Efectivo: Díselo con MIMO. Además tienes un vídeo en dónde Lola Mendoza, directora de la Escuela Europea de Formación para Formadores, te explica otro ejemplos y te da más claves.

Te sugiero que lo practiques y te vaya fenomenal. Ya me contarás tus experiencias.

¿Qué te ha parecido? Me encantará conocer tu opinión.

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